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¿Pequeñas burbujitas en la mano o un quiste en la muñeca?

Los quistes sinoviales son bultitos de forma circular u ovalada con apariencia de un globo lleno de fluido transparente y un pequeño cráter en el centro que miden por lo general de 2 a 5 milímetros y aparecen en las zonas próximas a las articulaciones, tendones de la mano y nudillos, aunque son más frecuentes en la palma de la mano, en la base de los dedos y en la parte inferior de la muñeca.
Por su parte, el ganglión corresponde a una protuberancia ubicada en la parte superior o inferior de la muñeca a causa de la salida y acumulación del líquido sinovial, que es el encargado de lubricar las articulaciones de los huesos; siendo en ésta parte del cuerpo, en donde llegan a medir hasta tres centímetros de diámetro.

En su fase inicial, cuando apenas se visualiza el ganglión, no suele producir síntomas graves aunque pueden ser molestos en algunos movimientos de la mano, pero a medida que van creciendo, pueden ser dolorosos e ir aumentando la incomodidad por el uso constante de la muñeca en los movimientos de flexión.

Las causas más conocidas de estos padecimientos son la presencia de irritación o cambios mecánicos en articulaciones o tendones.

La peculiaridad en ambos padecimientos es que no tienen un desarrollo lógico sino que pueden aparecer y ser blandos o muy firmes, cambiar de tamaño, ser dolorosos bajo presión o no dar ninguna molestia, e incluso pueden desaparecer por completo en cuestión de días y de la misma forma, incluso después de la cirugía, pueden reaparecer, motivos por los cuales, mucha gente los considera de alto riesgo, sin embargo, es importante aclarar que no son cancerígenos ni pueden propagarse a otras áreas del cuerpo y mucho menos de una persona a otra.

Para saber qué tratamiento debe seguirse, es importante acudir con un médico especialista que dependiendo las características del quiste, decidirá qué opción es la más viable. En la mayoría de los casos, cuando el quiste no provoca dolor, el tratamiento se limita a mantener en observación la protuberancia, pero si la incomodidad, o el dolor llega a limitar las actividades o su apariencia se torna visualmente desagradable, es trascendental someterse a un tratamiento que controle la afección y así, evitar a toda costa, el requerir cirugía.

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Joel Cañedo

Joel Cañedo